Cruzaron los Pantanos de la Tristeza y enfrentaron al malvado Gmork.
En 1984, el director Wolfgang Petersen llevó la primera mitad de la novela a la gran pantalla bajo el título homónimo. La película se convirtió en un fenómeno cultural instantáneo, inolvidable por su innovador uso de animatronics, la música de Giorgio Moroder y escenas emblemáticas que traumatizaron a más de una generación (como la muerte de en el pantano de la tristeza).